La catástrofe provocada por la DANA sufrida en la Comunitat Valenciana los días 28 y 29 de octubre de 2024 dejó una huella profunda en el tejido económico del territorio. No se trató solo de un episodio meteorológico excepcional, sino de un impacto estructural que alteró de forma severa la actividad productiva, comercial y logística de miles de empresas valencianas. Instalaciones anegadas, mercancías dañadas, interrupciones operativas, retrasos en el transporte, cancelaciones de expediciones y pérdida temporal de capacidad comercial fueron algunas de las consecuencias más inmediatas de un temporal que afectó de lleno a la competitividad empresarial.
En este contexto, la internacionalización adquiere una dimensión distinta. Ya no debe entenderse únicamente como una vía de expansión o de crecimiento comercial, sino como una auténtica herramienta de recuperación, diversificación y resiliencia. Para muchas empresas afectadas, mantener la actividad en mercados exteriores, recuperar clientes internacionales o reconstruir cadenas de suministro se ha convertido en una prioridad estratégica. Salir al exterior, o consolidarse fuera, es también una forma de reducir dependencia, compensar pérdidas y reforzar la continuidad del negocio tras una situación extraordinaria.
Con este objetivo, la Conselleria ha articulado la convocatoria de Ayudas al impulso a la internacionalización de las empresas afectadas por la DANA 24, integradas dentro del plan Endavant. Se trata de una línea de apoyo público de gran relevancia, concebida específicamente para facilitar que las empresas damnificadas puedan recuperar su posición internacional, asumir costes extraordinarios derivados del temporal y retomar su actividad exterior con mayores garantías.
A continuación, desde una perspectiva experta y profesional, desglosamos en detalle todos los aspectos clave de esta convocatoria para que puedas comprender quién puede beneficiarse, qué gastos pueden subvencionarse, cómo se estructura la valoración y qué elementos deben cuidarse para presentar una solicitud sólida y competitiva.
- Una ayuda pensada para la recuperación real de la empresa exportadora
Esta línea de ayudas no responde a una lógica genérica de promoción exterior. Su finalidad va mucho más allá. Nos encontramos ante una convocatoria diseñada para dar respuesta a una situación excepcional, en la que muchas empresas valencianas han visto comprometida su capacidad para seguir operando con normalidad en mercados internacionales.
La ayuda busca reforzar la continuidad de la actividad exterior de las empresas afectadas, compensar parte del esfuerzo económico que supone reactivar la proyección internacional y facilitar la adaptación a un nuevo escenario marcado por la necesidad de reconstrucción. En otras palabras, no se subvenciona solo el crecimiento, sino la capacidad de recuperación.
Esta orientación tiene una enorme importancia práctica. Significa que la administración reconoce que, tras una catástrofe como la DANA, mantener una agenda comercial exterior, asistir a ferias, recuperar distribuidores, reactivar exportaciones o rehacer la logística internacional no son acciones accesorias, sino piezas fundamentales para restablecer la competitividad empresarial.
Por eso, esta convocatoria debe entenderse como una palanca de reconstrucción económica con enfoque internacional. Es una herramienta para volver a abrir mercados, sostener relaciones comerciales ya existentes, reducir el impacto de la interrupción operativa y evitar que las empresas valencianas pierdan visibilidad y cuota en el exterior precisamente en el momento en que más necesitan consolidarse.
- El perfil del beneficiario: quién puede solicitar esta ayuda y quién queda fuera
Uno de los elementos más importantes a la hora de preparar una solicitud es verificar con precisión si la empresa encaja dentro del perfil elegible. En este caso, la convocatoria está claramente orientada a empresas afectadas por la DANA que desarrollan o quieren desarrollar actividad internacional con productos o servicios propios.
Quiénes sí son elegibles
Pueden acceder a esta línea de ayudas las empresas y agrupaciones de interés económico que cumplan una serie de requisitos básicos y específicos.
En primer lugar, deben disponer de personalidad jurídica propia. Este aspecto es esencial, ya que deja fuera determinadas formas organizativas sin entidad jurídica diferenciada.
En segundo lugar, la empresa debe comercializar productos, ya sean bienes o servicios, propios. La finalidad de esta exigencia es asegurar que la ayuda se destina a entidades con una actividad económica propia y con una propuesta de valor directa en el mercado internacional.
En tercer lugar, es imprescindible que la entidad haya resultado afectada por la DANA 24. No basta con operar en la Comunitat Valenciana o con desarrollar actividad exportadora; es necesario acreditar una afectación real derivada del episodio meteorológico.
Además, la empresa debe tener domicilio social, domicilio fiscal o lugar de actividad en alguno de los municipios incluidos en el Anexo II de la convocatoria. Este punto resulta especialmente relevante, ya que vincula el acceso a la ayuda con la ubicación territorial del impacto sufrido. Entre los municipios incluidos se encuentran algunas de las zonas más severamente afectadas, como Alaquàs, Aldaia, Alfafar, Algemesí, Benetússer, Catarroja, Chiva, Massanassa, Paiporta, Picanya, Requena, Sedaví, Torrent, Utiel y las pedanías del sur de València, entre otros.
Este enfoque territorial refuerza el carácter extraordinario y finalista de la línea, que no pretende abrir una vía general de apoyo, sino canalizar recursos hacia las áreas y empresas directamente golpeadas por la DANA.
Quiénes quedan excluidos
La convocatoria también delimita con claridad qué entidades no pueden ser beneficiarias.
Quedan excluidas las empresas dedicadas únicamente a servicios de distribución o intermediación, salvo determinadas excepciones concretas vinculadas a grupos empresariales. Esto significa que no basta con actuar como mero canal comercial o intermediario, sino que debe existir una actividad propia con capacidad de generar valor añadido.
Tampoco pueden acceder las comunidades de bienes, las sociedades civiles sin personalidad jurídica, las asociaciones, las fundaciones y las entidades pertenecientes al sector público. La lógica de esta exclusión responde a la voluntad de centrar el apoyo en empresas con estructura jurídica mercantil o económica claramente definida y con capacidad efectiva de actuar en mercados exteriores.
Por ello, antes de iniciar cualquier preparación documental, conviene hacer una validación jurídica previa del encaje de la empresa, ya que un error en esta fase puede invalidar todo el expediente desde el principio.
- El catálogo de recuperación: gastos subvencionables y casuísticas extraordinarias
Uno de los grandes atractivos de esta convocatoria es la amplitud del catálogo de gastos elegibles. La ayuda no se limita a cubrir acciones promocionales tradicionales, sino que incorpora también costes extraordinarios y no corrientes directamente vinculados a las consecuencias logísticas y operativas de la DANA. Esta amplitud convierte la subvención en una herramienta especialmente útil para empresas que no solo necesitan vender, sino también reconstruir su operativa internacional.
Gastos clásicos de internacionalización
Dentro del bloque de actuaciones más convencionales, la convocatoria contempla gastos habituales en cualquier estrategia de expansión exterior.
Se incluyen los costes derivados de la participación en certámenes feriales internacionales, showrooms y congresos especializados. Este tipo de acciones siguen siendo esenciales para mantener visibilidad comercial, generar nuevos contactos, reactivar relaciones con clientes y distribuidores y recuperar presencia en mercados donde la empresa pudiera haber quedado temporalmente debilitada por la interrupción de actividad.
También son subvencionables los gastos de alojamiento y desplazamiento vinculados a la asistencia a misiones comerciales, reuniones de prospección, encuentros con clientes o actividades promocionales en el extranjero. Este punto es especialmente relevante para aquellas empresas que necesitan retomar el contacto directo con mercados internacionales y reposicionar su actividad tras la crisis.
Además, la convocatoria permite financiar acciones de marketing internacional, incluyendo materiales promocionales, campañas orientadas a mercados exteriores y servicios profesionales vinculados al posicionamiento de marca fuera de España. Del mismo modo, pueden incluirse servicios relacionados con el registro de marca internacional, una cuestión estratégica para proteger la presencia comercial en terceros países.
Otro bloque de gran valor es el relativo a la certificación y homologación de productos. En muchos mercados, el acceso comercial depende de la obtención de certificaciones técnicas, sanitarias, regulatorias o sectoriales. La posibilidad de subvencionar estos procesos facilita la entrada o consolidación en destinos donde el cumplimiento normativo es un requisito imprescindible.
Asimismo, se contempla la contratación de nuevo personal cualificado, lo que refuerza la idea de que la internacionalización no depende solo de acciones comerciales puntuales, sino también de capacidades internas. Incorporar perfiles técnicos, comerciales o de gestión internacional puede ser decisivo para recuperar mercados perdidos o relanzar la actividad exterior tras el impacto de la DANA.
Gastos extraordinarios derivados de la DANA
El elemento diferencial más potente de esta línea es, sin duda, la incorporación de gastos no corrientes e imprevisibles derivados directamente del desastre. Esta previsión permite reconocer una realidad empresarial evidente: la catástrofe no solo dañó instalaciones o paralizó actividad, sino que generó sobrecostes logísticos y operativos muy concretos que afectaron a la relación con clientes, al cumplimiento de plazos y a la movilidad internacional de mercancías.
Por ejemplo, pueden contemplarse los costes asociados a retrasos y estadías en puertos. Si la empresa tuvo mercancía inmovilizada o sufrió gastos adicionales por ocupación, almacenamiento o prolongación de permanencia debido a la alteración de las rutas terrestres o al colapso de la cadena logística, estos sobrecostes pueden tener encaje en la ayuda.
Otro supuesto especialmente relevante son las cancelaciones de despacho u operaciones internacionales frustradas. Muchas empresas tuvieron que asumir costes por envíos que no pudieron salir, operaciones aduaneras interrumpidas o trámites logísticos que quedaron invalidados por la imposibilidad material de operar desde instalaciones dañadas.
También se contemplan penalizaciones y gastos vinculados a la remoción o movimiento extraordinario de contenedores, reubicaciones en terminales, recargos por manipulación y otras incidencias portuarias o de transporte generadas por la alteración súbita del flujo logístico.
Este enfoque es especialmente valioso porque reconoce que el daño económico de la DANA no se agotó en el impacto físico inicial. Hubo un segundo efecto, menos visible pero igual de importante, relacionado con el incumplimiento de compromisos internacionales, la ruptura de la normalidad operativa y la necesidad de asumir costes adicionales para mantener viva la relación comercial con el exterior.
- El factor financiero: una ayuda diseñada para aliviar tesorería y acelerar la recuperación
Desde el punto de vista económico, esta convocatoria resulta especialmente atractiva porque ofrece una cobertura muy elevada sobre el gasto subvencionable. En un contexto en el que muchas empresas afectadas siguen soportando tensiones de liquidez, esta intensidad de ayuda puede marcar una diferencia decisiva.
La intensidad puede alcanzar hasta el 100% del gasto aprobado, en función de la disponibilidad presupuestaria y de la valoración obtenida. Esto sitúa a la línea en un nivel de apoyo excepcional, especialmente si se compara con otras convocatorias más limitadas en porcentaje o con mayores exigencias de cofinanciación privada.
El presupuesto máximo elegible por empresa asciende a 100.000 euros. Este umbral permite plantear proyectos ambiciosos, incluyendo tanto acciones promocionales como costes logísticos extraordinarios, contratación de personal o actuaciones de reactivación comercial.
La ayuda se encuentra sometida al régimen de minimis, por lo que debe respetarse el límite máximo de 300.000 euros acumulados en un período de tres años. Este punto exige una revisión previa de las ayudas minimis obtenidas por la empresa, ya que puede condicionar el margen disponible para concurrir.
Uno de los aspectos más importantes y diferenciales de esta convocatoria es la exención del requisito de hallarse al corriente en el cumplimiento de obligaciones tributarias o con la Seguridad Social para las empresas afectadas. Esta medida tiene un enorme valor práctico, ya que muchas entidades que sufrieron daños relevantes pueden haber visto deteriorada temporalmente su situación financiera. La administración, consciente de esta realidad, flexibiliza el acceso para evitar que precisamente las empresas más golpeadas queden excluidas de una ayuda concebida para apoyarlas en su recuperación.
Se trata, por tanto, de una línea diseñada no solo para subvencionar actividad, sino también para facilitar un acceso realista y operativo a la financiación pública en un contexto extraordinario.
- El juego de los puntos: cómo mejorar la posición de la empresa en concurrencia competitiva
Como en toda convocatoria competitiva, no basta con cumplir requisitos. Es necesario construir un expediente sólido, bien argumentado y estratégicamente enfocado para maximizar la puntuación. La ayuda se concede en régimen de concurrencia competitiva, por lo que cada detalle cuenta.
Características y medios de la empresa
Este bloque puede aportar hasta 25 puntos y resulta especialmente relevante para pequeñas estructuras empresariales. La convocatoria prioriza a microempresas y autónomos, lo que supone una ventaja importante para negocios de menor tamaño que hayan sufrido el impacto del temporal.
También pueden sumar puntos adicionales determinadas circunstancias como la ubicación en zonas de despoblamiento o la pertenencia a sectores intensivos en energía. Esto refleja una sensibilidad especial hacia empresas que, además del daño derivado de la DANA, operan en entornos o actividades con vulnerabilidades añadidas.
Grado de internacionalización
Este criterio, con hasta 20 puntos, valora la situación de partida de la empresa en relación con su actividad exterior. Se suele priorizar a empresas que se encuentran en fases iniciales o medias del proceso exportador, lo que permite equilibrar el acceso entre compañías ya muy internacionalizadas y otras que necesitan un impulso para consolidar su presencia en mercados exteriores.
Desde una óptica estratégica, esto significa que no siempre gana más puntos quien más exporta, sino quien demuestra que la ayuda puede tener un efecto transformador más claro sobre su evolución internacional.
Calidad de la memoria
La memoria técnica puede aportar hasta 20 puntos y, en la práctica, suele convertirse en uno de los elementos decisivos. No basta con enumerar gastos o describir acciones de forma superficial. La memoria debe explicar con claridad la situación de la empresa, el impacto sufrido, los objetivos del proyecto, la lógica de las actuaciones propuestas y la relación directa entre la ayuda solicitada y la recuperación de la actividad internacional.
También se valorará positivamente la coherencia global del plan y, en su caso, la contratación de personal cualificado que refuerce la estrategia exterior. Cuanto mejor construida esté la narrativa del expediente, más fácil será trasladar a la comisión evaluadora que la empresa no está planteando un simple listado de gastos, sino un proyecto de recuperación internacional real, medible y justificado.
Esfuerzo diversificador
Este bloque, de hasta 25 puntos, premia la ambición comercial y la diversificación de mercados. Se valora positivamente que la empresa no concentre toda su estrategia en un único destino y que plantee acciones orientadas a más de dos mercados, combinando diferentes instrumentos de promoción y consolidación.
Desde el punto de vista de la administración, la diversificación exterior reduce riesgos y mejora la resiliencia del negocio. En un contexto post-DANA, esta lógica cobra aún más fuerza: cuanto más diversificada sea la cartera de mercados, mayor será la capacidad de la empresa para compensar interrupciones y recuperar volumen de negocio.
Responsabilidad social corporativa
Los criterios de RSC pueden aportar hasta 10 puntos, y en convocatorias con alta competencia pueden resultar decisivos. Se valoran cuestiones como la existencia de planes de igualdad, medidas de conciliación, actuaciones en favor de la integración laboral de personas con discapacidad o políticas sociales y organizativas que reflejen un compromiso más amplio de la empresa.
Aunque a veces se percibe como un criterio secundario, en la práctica puede inclinar la balanza entre expedientes técnicamente similares. Por eso conviene revisar con detalle si la empresa cuenta con elementos acreditables en esta materia y cómo pueden incorporarse correctamente al expediente.
- La hoja de ruta documental: cómo acreditar la afectación y preparar una justificación robusta
En convocatorias extraordinarias como esta, la documentación adquiere una relevancia total. No basta con haber sufrido daños ni con tener intención de reactivar la actividad exterior; es necesario demostrarlo documentalmente de forma precisa y coherente.
Acreditación de daños por la DANA
Para acreditar la afectación causada por la DANA, la empresa deberá aportar documentación válida y suficiente. La vía más habitual será disponer de expediente del Consorcio de Compensación de Seguros, siempre que existiera cobertura aseguradora.
En aquellos casos en los que no se contara con seguro o no se pudiera acudir a esa vía, la convocatoria permite recurrir a otros medios probatorios, como acta notarial, informe pericial o atestado policial que certifique los daños sufridos.
Este punto es esencial porque actúa como presupuesto de acceso a la ayuda. La recomendación profesional es no limitarse a una acreditación mínima, sino construir un bloque documental claro, completo y ordenado que refleje de forma convincente la naturaleza, el alcance y la incidencia empresarial del daño.
Documentación general de la empresa
Además de la acreditación del daño, será necesario aportar la documentación general identificativa y jurídica de la entidad. Entre ella, NIF, escrituras y modelo 036, especialmente cuando sea necesario justificar que el lugar de actividad afectado se encuentra en los municipios elegibles aunque no coincida exactamente con el domicilio social.
Todo el procedimiento se tramita de forma 100% telemática, lo que obliga a extremar la atención en la preparación de anexos, formatos, firmas y plazos.
- Claves prácticas para asegurar la aprobación del expediente
La experiencia demuestra que muchas solicitudes no fracasan por falta de mérito, sino por errores formales, documentación insuficiente o una memoria mal planteada. En una línea tan específica como esta, la preparación técnica del expediente es fundamental.
Control permanente de notificaciones
Uno de los puntos más importantes es la vigilancia telemática del procedimiento. Si la administración detecta defectos o falta de documentación, el plazo de subsanación puede ser de solo 10 días. No atender a tiempo un requerimiento puede suponer la exclusión del expediente, por lo que resulta imprescindible un seguimiento constante de las notificaciones.
Trazabilidad directa entre daño y gasto
En esta convocatoria no basta con acreditar que la empresa sufrió daños y, por otro lado, presentar gastos de internacionalización. La memoria debe conectar ambos elementos de forma clara. Es necesario explicar cómo cada gasto extraordinario, cada acción de recuperación comercial o cada coste logístico adicional guarda relación directa con las consecuencias de la DANA y con la necesidad de restablecer la actividad exterior.
Esta trazabilidad es especialmente importante en gastos menos evidentes, como retrasos, estadías, reubicaciones logísticas o cancelaciones de despacho. Cuanto más concreta y bien razonada sea la explicación, más sólido será el expediente.
La regla de los tres presupuestos
Como en otras líneas de subvención, cuando determinados gastos superen los límites del contrato menor, será obligatorio solicitar tres ofertas de distintos proveedores. Este requisito no es un simple formalismo. Su incumplimiento puede provocar la no admisión del gasto correspondiente, aunque el servicio se haya realizado correctamente y sea útil para el proyecto.
Por ello, es esencial revisar con antelación qué partidas pueden estar sometidas a esta exigencia y documentar adecuadamente el proceso de selección.
Atención a incompatibilidades
Otro aspecto que debe revisarse con detalle es la compatibilidad con otras ayudas. En particular, no podrá solicitarse esta ayuda para los mismos gastos que se presenten en la línea general de internacionalización. Esto obliga a planificar con cuidado el reparto de actuaciones y costes si la empresa va a concurrir a diferentes programas.
- Por qué esta ayuda puede marcar un antes y un después en la recuperación de tu empresa
La verdadera importancia de esta convocatoria no reside solo en su porcentaje de financiación, sino en el mensaje económico que transmite. La administración está reconociendo que la recuperación empresarial tras la DANA no pasa únicamente por reparar naves, maquinaria o instalaciones. También pasa por recuperar clientes, reactivar mercados, restablecer la logística internacional y reconstruir la proyección comercial exterior.
Muchas empresas afectadas no solo perdieron capacidad operativa durante semanas o meses, sino que vieron comprometida su posición frente a clientes extranjeros, distribuidores, agentes o canales de comercialización. En mercados internacionales, la continuidad es clave, y cualquier interrupción prolongada puede traducirse en pérdida de confianza, cancelación de pedidos o sustitución por competidores.
Por eso, esta ayuda tiene un valor estratégico extraordinario. Permite actuar no solo sobre el daño, sino sobre sus consecuencias comerciales futuras. Ayuda a que la empresa no se limite a resistir, sino que recupere impulso, reposicione su actividad y transforme una situación de crisis en una oportunidad de reconstrucción con visión exterior.
La DANA supuso un golpe durísimo para miles de empresas de la Comunitat Valenciana, pero la recuperación es posible si se aprovechan adecuadamente los instrumentos de apoyo disponibles. Las Ayudas al impulso a la internacionalización de las empresas afectadas por la DANA 24 representan una oportunidad real para reconstruir la actividad exterior, recuperar competitividad y financiar tanto actuaciones comerciales como costes extraordinarios derivados del temporal.
Nos encontramos ante una línea especialmente valiosa por su intensidad, por su flexibilidad, por la amplitud de gastos elegibles y por su enfoque específico en la empresa afectada que necesita volver a posicionarse en mercados internacionales. Sin embargo, precisamente por su complejidad técnica y por su régimen competitivo, la preparación de la solicitud exige un enfoque experto, una documentación impecable y una memoria estratégicamente construida.
En Capital Activo somos especialistas en estructurar este tipo de expedientes complejos, acreditar correctamente la afectación sufrida, identificar todos los gastos con encaje subvencionable y maximizar la puntuación del proyecto para aumentar las probabilidades de concesión.
No dejes pasar esta oportunidad de reconstrucción empresarial. Si tu empresa ha sufrido el impacto de la DANA y necesita recuperar o reforzar su presencia internacional, este puede ser el impulso que marque la diferencia.
Hablamos y preparamos tu solicitud.